Los cierres empotrados industriales se instalan encastrados en el cuerpo de la puerta, quedando ocultos a la vista y protegidos de la intemperie. A diferencia de los cierres exteriores, estos sistemas no sobresalen del plano de la puerta, lo que:
Aporta una imagen profesional y más elegante
Reduce el riesgo de enganches durante maniobras o descargas
Mejora la aerodinámica del vehículo
Dificulta el acceso no autorizado
Este tipo de cierre es especialmente recomendable en vehículos de transporte que operan en entornos urbanos, zonas comerciales o servicios con normativa sanitaria o de higiene, como alimentación, farmacia o paquetería.