Los cilindros realizan el movimiento, pero su funcionamiento también depende de las piezas que conducen y distribuyen la presión. Los cilindros y uniones de elevación incluyen distintas configuraciones de cilindros individuales y conjuntos, con variaciones de carrera, camisa, vástago, purgador y retorno.
Antes de sustituir un cilindro, es recomendable comprobar la referencia, el recorrido y los puntos de conexión. También conviene observar si la instalación utiliza un cilindro de simple o doble efecto. El de simple efecto recibe presión hidráulica para mover el vástago en un sentido, mientras que el retorno se produce mediante otra fuerza. El de doble efecto emplea presión para controlar el movimiento en ambos sentidos.
Las conexiones también influyen en el funcionamiento. Tubos de poliamida, racores rápidos, uniones intermedias y piezas en T deben corresponder con los diámetros y la distribución del circuito existente. Los componentes de elevación permiten completar o reparar estas conexiones sin sustituir necesariamente todo el sistema.
Una fuga, una deformación o una conexión mal ajustada puede alterar la transmisión de presión. Por eso, antes del montaje deben revisarse el estado de los tubos, la limpieza de los puntos de unión y la correspondencia entre racores y conducciones.